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Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero, doctos libros juntos
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos
‘Desde la Torre’. Francisco de Quevedo |
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| Entrada al Hostal San Marcos |

Hostal de San Marcos
Su excelente fama le precede, pero no es acertada. Es mucho
mejor, es bella. Gloria suma, se lee en la majestuosa torre de
la Catedral de León, pero Pax suma y mucha gloria abrazan al
viajero en el Hostal de San Marcos, quizás el más exquisito
y puro Parador.
Los desgraciados que como yo hasta ahora nos habíamos
perdido tal beldad, creo que somos afortunados: dejar lo mejor
para más tarde nos brinda un doble placer. Es un consuelo,
aunque perder tiempo y dinero en multitud de alojamientos de
alpiste ahora sí que duele de veras, como el amor. Pero una
vez visitado, aquí queda una parte del alma. Nunca seré
pintor en Montmartre, pero me he deslizado por el Hostal de
San Marcos.
Es perfecto para empresas: hasta 13 salones dan cabida a
centenares de asistentes. Cuatro de ellos, los más amplios,
perfectos para convenciones, al dar entrada a 500 personas en
el 'Eminencia' y 350 en el 'Antiguo auditorio', por poner un
ejemplo. Aderezado todo con un excepcional material
audiovisual disponible. Son expertos.
Monasterio y hospital
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| Detalle de una de las habitaciones |
En 1513 los Reyes Católicos ordenan la construcción del
edificio en el que enseguida se afanaron los artistas con
gubia y buril, con la parte del río como la más reciente.
Fue hospital de peregrinos (¿acaso no lo es hoy?),
universidad, cárcel... Si le pusiéramos voz, nos contaría
que a lo largo de los siglos ha sido, sobre todo, refugio de
peregrinos, y muchos.
En su fachada se funden varios estilos, pero el principal
es el Plateresco. Desde el siglo XVIII la lepra de la
intemperie lo estaba horadando en su ser. Muy dejado, en la
Guerra Civil fue utilizado como prisión, hasta que en 1962 se
inicia su restauración y, por fin en 1965, se inaugura como
Parador. El sabio Pablos, el único de entre el personal que
se mantiene desde su apertura, es su más fiel testigo y
amante.
226 habitaciones, 28.000 metros cuadrados y 2.000 obras de
arte catalogadas emborrachan al viajero que aquí se hospeda.
Muestra, claro, centenares de antigüedades, y luce orgulloso
una notable colección de pintura moderna: Ochoa, Vaquero
Turcios, Macarrón…
El viajero con gusto y capital, que se aloje en la Suite
Real, ahora llamada Suite Quevedo -justo encima de la puerta
de la fachada, aunque aún más hermosa es la suite de al
lado-. Se la denomina así porque Quevedo desde aquí, estando
preso, le envió su famosa carta al Conde-Duque de Olivares en
la que con punzante ironía le exponía sus males por el
cautiverio. La celda y la larga estancia inspiraron a Quevedo
parte de 'Vida de San Pablo', 'Constancia y paciencia del
Santo Job' y la 'Providencia de Dios'. ¿Por qué estuvo preso
Quevedo? Por bueno.
Del Hostal de San Marcos no se puede dejar de admirar la
biblioteca, de nueva creación; el claustro, con una obra en
piedra de Juan de Juni -quizá la única que realizó en ese
material-; los tapices; y la Sala Capitular, con techo labrado
en madera de sándalo, en la que los peregrinos reparaban sus
pies maltrechos. Es el único Parador con iglesia, y hermosa.
Especialmente el Coro, de 1537, muy bien conservado después
de casi 500 años. La parte alta es obra de Juni.
Que nadie se escape, que nadie evada una estancia en el
Hostal de San Marcos. Sirvámonos de un insigne leonés, Luis
Mateo Díez: "Lo invisible cobra un grado mayor de
misterio cuando se desvela".
| Ficha Técnica
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Plaza de San Marcos, 7. 24001 León
Tf: 987 23 73 00
Fax: 987 23 34 58
leon@parador.es
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