Costa Brava

Secretos bien guardados

El litoral de la Costa Brava se torna altivo, listo para ser explorado de norte a sur, desde la vecina Francia hasta Blanes. Es una porción de territorio gerundense abierta desde hace décadas a un turismo español e internacional algo selectivo que ha dado lugar a una elevada oferta hotelera y de servicios, adecuada al maravilloso entorno y especial para servir como destino de un viaje de incentivos nada convencional.

Cala cercana a Sa Tuna

Una vez superada la tranquila costa barcelonesa, empieza una Costa Brava abrupta, salpicada de pequeñas calas rocosas a las que a veces sólo se puede llegar en barco, y un interior formado por impenetrables bosques y la llanura ampurdanesa. De punta a punta, el perfil costero queda dibujado por un mosaico de formas extrañas, mezcla de picos afilados o suaves y playas luminosas, muchas de ellas recoletas, escondidas en antiguos pueblos de pescadores.

Blanes, hoy muy masificado, abre la parte sur para guiar los pasos hasta Tossa de Mar, de origen prerromano. La mejor visión se obtiene desde los montes cercanos: un conjunto de calas y acantilados a los que se accede por senderos costeros bordean la población, que atesora en sus restos parte de una historia medieval y clásica de innegable interés. Como en otros pueblos cercanos -Sant Feliú des Guíxols, Palamós o Platja de Aro-, el turismo hace tiempo que irrumpió con fuerza, aunque aún aportan sensaciones atrayentes, lo que explica que novelistas y pintores se inspiren en sus contornos.

Salvada la peculiar Calella de Palafrugell, selectiva en su turismo y uno de los pueblos más pintorescos de la región, en pleno centro de la Costa Brava aparece Bagur, sólo unos pocos kilómetros alejado del mar y punto de confluencia de intrincadas carreteras que parten hacia los rincones más bellos y espectaculares del privilegiado litoral. El Cabo de Bagur, donde se asienta la villa, permite una vista que alcanza una especie de horizonte circular, desde el Golfo de Rosas con las Islas Medas en la presidencia, hasta las playas sureñas de Cap Rubí, Fonda o Aigua-Blava.

Entrada a una vivienda en Bagur

Los primeros documentos que hablan de estas tierras nos trasladan varios siglos antes de Cristo, lo que da idea de las numerosas líneas que podrían escribirse sobre su dilatada historia. En estas tierras del Ampurdán la zona forestal es de una vegetación muy rica. Aunque abundan los bosques de pinos y encinas, el terreno altamente montañoso ha limitado la práctica de la agricultura y puede decirse que la repercusión de esta actividad ha sido nula a lo largo de los siglos. La pesca, en puertos como L'Escala, Palamós o L'Estartit ha tenido mucha más importancia, incluso el comercio de coral, hoy prohibido. Pero el turismo ha desplazado ya esas tareas y hoy los pequeños puertos de pescadores se mezclan con lujosos complejos hoteleros y espacios para regocijo de viajeros. Pero en esos puertos, con escasos barcos dedicados a faenar, entran las doradas, anchoas y merluzas que apenas unas horas después se servirán en los apreciados restaurantes ampurdaneses. No en 'El Bulli', el de Ferrán Adriá en Rosas, cuya cocina va por otros derroteros.

Tossa de Mar

El Alto y Bajo Ampurdán, que acogen en su seno a la Costa Brava, no sólo van en comunión con el mar, la montaña, la historia y la luz de sus atardeceres de un rojo puro: han sido espacios para la creación, para el sobrecogimiento. No se pueden escatimar unas líneas a Josep Plá, nacido en Palafrugell y quizá el mejor prosista catalán, ni a su coetáneo Salvador Dalí. Éste es otro de los grandes amantes del entramado ampurdanés, tanto que dicen que casi siempre le suponía un suplicio abandonar sus refugios de Port Lligat, Púbol o Figueras cuando era reclamado como un genio en cualquier parte del mundo.

Pals, Cadaqués, Peratallada o Empúria-Brava son otros nombres tan sonoros como rutilantes espejos en los que unas veces el Pirineo se acerca a mirarse en el mar, y otras son las casas en blanco deslumbrante o piedra las que parecen observar el refinamiento de sus calas próximas y la salvaje vida boscosa que las rodea.

Guía Práctica

Como llegar
Desde Barcelona en dirección a Gerona, la N-II y la A-7 son las mejores opciones para tomar la salida a cada ciudad. En pleno centro de la Costa Brava, el triángulo La Bisbal-Pals-Bagur sirve para optar por las carreteras que distribuyen a cada población.
Donde comer
Para los amantes de la alta cocina, las recomendación son: Por supuesto, El Bulli, en Rosas (Tf. 972 15 04 57). Las reservas se hacen de un año para otro, como poco, pero conviene llamar si se está en la Costa Brava porque siempre hay alguna baja... La Cuina de Can Simón, en Tossa de Mar (972 34 12 69). Sa Punta, en Pals (972 66 73 76). El Roser 2, en L'Escala (972 77 11 02).
Donde dormir
La elección de hotel es siempre difícil ante la magnífica y cuantiosa oferta brindada, desde el famoso Hotel Aiguablava, con su espectacular vista de todo el litoral desde lo alto, a las masías y casa señoriales del interior y los modernos hoteles que van sumando estrellas. Lo mejor es optar por una buena recomendación que darán en las oficinas de turismo o a través de Internet.
Información y enlaces de interés