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Cantabria
La perfecta comunicación de mar y
montaña
Poco podían sospechar los primitivos habitantes de los
castros cántabros que su tierra sería, con los siglos, un
verdadero paraíso para los sentidos. Aunque ya conocían la
inmensa riqueza paisajística y natural de lo que hoy es
Cantabria, esta región ha ganado con el paso del tiempo en
todos los aspectos y se ha convertido en un referente del
turismo más exigente.
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| Isla |
Su escarpada orografía hace de Cantabria una joya natural,
salpicada de cientos de montes y espectaculares valles, verdes
en cualquier estación. Y la innegable presencia del mar, del
que ha vivido y vive hoy una buena parte de los cántabros,
hace de esta tierra el destino perfecto para una visita de
cualquier duración.
De todas sus localidades destaca una de las joyas del
Cantábrico, Santander, que rezuma belleza por cada esquina.
Su bahía, catalogada como una de las más hermosas del
planeta, ha hecho que la ciudad viva mirando hacia ella, como
un inmenso ventanal de magníficas vistas. Desde el puerto
hasta la península de la Magdalena, y continuando por las
playas del Sardinero, Santander vive respirando el aire fresco
de su bahía, con Pedreña y Somo al otro lado, dos vigías
privilegiados. El paseo en barco por esta ensenada, de poco
más de hora y media de duración, convencería al más
escéptico.
La ciudad, que muestra actualmente una cara aún más
remozada, merece una visita pausada para pasear junto al mar
por sus coloridos paseos, recorrer las decenas de bares de
pinchos del centro o detenerse en sus cada vez más numerosos
restaurantes de altísima calidad. Poco a poco, Santander va
recuperando el lugar que tuvo en la cima de la gastronomía
del norte de España. A ello han contribuido una buena nómina
de jóvenes cocineros que hacen las delicias de los paladares
más exigentes. La cocina creativa de El Serbal, los
excelentes mariscos de El Puerto y La Mulata, el toque
cántabro y creativo de La Cúpula del Rhin y la eficacia en
la cocina de mercado de Fausto, La Bombi y Laury son buen
ejemplo de ello, además de un reclamo por sí solos para
visitar la ciudad.
Cantabria guarda también algunos de los pueblos más
bellos de España. Es el caso de Santillana del Mar -presidida
por su imponente colegiata
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| Faro de Cabo Mayor (Santander) |
románica-, donde la piedra es la verdadera
protagonista. La villa es la más visitada de Cantabria, y no
sólo por su indudable atractivo. También por la cercanía a
las cuevas de Altamira, que albergan una de las grandes joyas
del arte rupestre. Por su delicado estado, la cueva original
está cerrada al público, aunque una reproducción muy
lograda de esta 'Capilla Sixtina del Paleolítico' puede
visitarse en el Museo de Altamira.
Otro de los lugares de peregrinación de quien visita
Cantabria es Comillas, con un buen puñado de atractivos
arquitectónicos. El Capricho de Gaudí, el Palacio de
Sobrellano, la Universidad Pontificia y sus casonas del siglo
XVIII reciben cada año las miradas de cientos de visitantes.
También la menos conocida Bárcena Mayor, sin el ruido de
los turistas, que parece haberse detenido en un tiempo remoto
y es para muchos cántabros la localidad más bella de su
comunidad. Está en pleno corazón del valle de Cabuérniga, a
un paso del elevado pueblo de Los Tojos -donde se puede
degustar un soberbio plato de alubias rojas con venado-, en la
ancestral ruta de los foramontanos que dejaron tierras
cántabras para repoblar Castilla. Pero si de esplendor
paisajístico se trata, no hay que olvidar la región oeste de
la comunidad, Liébana, con el pueblo de Potes a la cabeza y
el Parque Nacional de Picos de Europa como gran escenario
natural, y la Vega de Pas, en el sureste.
Recién abierta el público, la Cueva de El Soplao es la
más espectacular de las 6.500 grutas que esconde Cantabria en
su subsuelo. Impresiona por las espectaculares formas que ha
moldeado el agua desde hace 240 millones de años.
Pero no todo es montaña en Cantabria. Esta comunidad puede
presumir de tener algunas de las más hermosas playas de la
Península, como la de Covachos o la de Langre, donde mar y
roca se dan la mano para crear paisajes inolvidables que
ilustran cualquier anuncio publicitario. O la del Puntal, un
milagro de la naturaleza a escasos metros de Santander, en el
centro de la bahía. Un dato importante: la temperatura del
mar en las playas de Cantabria dista mucho de las frías aguas
del resto del Cantábrico.
Guía Práctica
| Como llegar |
En coche, por la A-8, que recorre Cantabria de un lado a
otro, desde Bilbao hasta Asturias. También por la
N-623, atravesando el Puerto del Escudo
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| Colegiata de Santilla del Mar |
desde Burgos. En
poco más de un año se terminará la construcción de
la autovía que une Cantabria con la meseta por Palencia
y a través de Reinosa.
Dónde dormir
En temporada alta suben los precios, pero el resto del
año son más moderados. En Santander, el Hotel Real, en
la cima de la ciudad, dispone de unas soberbias vistas
sobre la bahía (942 272 550). También el Bahía (942
205 000) goza de una privilegiada situación, y el
Vincci Puerto Chico (942 225 200). Para disfrutar de una
inmejorable vista del Sardinero y la península de La
Magdalena y su palacio real, el Hotel Chiqui (942 282
700).
En el resto de la provincia, una buena opción es
alojarse en cualquiera de sus cuatro Paradores -dos en
Santillana, uno en Limpias y otro en Fuente Dé, en la
falda de los Picos de Europa- (www.parador.es) y en las
muchas Posadas de Cantabria, alojamientos rurales de
calidad.
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| Donde comer |
| Es difícil no comer bien en cualquier lugar de
Cantabria. En Santander: El Serbal, quizá el mejor
restaurante de la ciudad (942 222 515); La Cúpula, que
le disputa el puesto (942 274 300); El Puerto, cocina
sencilla y mariscos de primera calidad (942 219 393),
como en La Mulata (942 217 345); La Bombi, el gran
clásico de Santander (942 213 028); Fausto, el
restaurante de moda (942 236 690) y Laury, un seguro en
la cocina más clásica (942 330 109). En la provincia:
El Cenador de Amós, sin duda, uno de los mejores del
norte de España (942 508 243 y 942 508 066, en
Villaverde de Pontones); Casa Enrique, en Solares, cuyo
comedor funciona desde 1910 con una solvencia más que
probada (942 520 073); y El Nuevo Molino, (942 575 055),
que remata la lista de la gran cocina cántabra. |
| Donde
dormir |
En temporada alta suben los precios, pero el resto del
año son más moderados. En Santander, el Hotel Real, en
la cima de la ciudad, dispone de unas soberbias vistas
sobre la bahía (942 272 550). También el Bahía (942
205 000) goza de una privilegiada situación, y el
Vincci Puerto Chico (942 225 200). Para disfrutar de una
inmejorable vista del Sardinero y la península de La
Magdalena y su palacio real, el Hotel Chiqui (942 282
700).
En el resto de la provincia, una buena opción es
alojarse en cualquiera de sus cuatro Paradores -dos en
Santillana, uno en Limpias y otro en Fuente Dé, en la
falda de los Picos de Europa- (www.parador.es) y en las
muchas Posadas de Cantabria, alojamientos rurales de
calidad.
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Información y enlaces de
interés
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Web oficial de la Oficina de Turismo de Cantabria:
turismo.cantabria.org
Turismo rural en Cantabria:
www.cantabriarural.com
Cueva de El Soplao:
www.cuevaelsoplao.info
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