No se equivoca quien piense que estamos en la casa más singular de Ballesteros de Calatrava. Singular por el continente –una gran casa de fines del XVIII de estilo neoclásico y corte racionalista– y por el contenido –el propietario, Eugenio Bermejo, es un artista plástico que ha dejado su impronta en muchos rincones del establecimiento–. De gran casa beneficiaria de las mieles de la minería próspera de la época pasó a ser granja, tales son las dimensiones de su parcela, y también cumplió como Casa del Pueblo. Las distintas naves del edificio se comunican a través de amplios patios, muy bien ajardinados.
Del diseño de los interiores se ha ocupado personalmente Eugenio Bermejo, que ha combinado con buena mano diversas tendencias estéticas, creando espacios acogedores, originales y cómodos.
A las 16 habitaciones su suma un museo de arte contemporáneo y una sala de exposiciones temporales. De hecho, cada una de las estancias está planteada como una pequeña muestra de distintos pintores, obras procedentes de los fondos del museo y que están a la venta.
La cocina del Palacio es un aspecto remarcable del día a día, y están volcados en una carta tradicional que no renuncia a las interpretaciones del autor.
Para más ruptura con lo esperable en un hotel rural en la comarca de Calatrava, el Palacio de la Serna, en Ciudad Real, ha previsto para parejas un plan fuera de lo común. Con un coche de época, con chófer, te proponen tres días para recordar, por paisajes del Quijote. Cocktail de bienvenida, cata comentada de vinos, cena con representación teatral, y tu baño listo con flores, velas, aceites,… Si optamos por llegar en AVE, nos esperan en la estación con el coche para dar comienzo a nuestros tres días especiales.
En el Campo de Calatrava estamos a un paso de las Tablas de Daimiel, de las Lagunas de Ruidera y de Almagro. Y si preferimos disfrutar de nuestro tiempo en el hotel, tenemos taller de artesanía y aula de artes plásticas.